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Dale Next! ala Culpa

Por Mónica Venegas

“Por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa”…son palabras a las que estamos acostumbrados, hasta las aprendimos de memoria. ¿Cómo defines la culpa? La culpa dependiente tiene que ver con sentirnos “mal” emocionalmente porque alguien nos hizo creer que hicimos algo “malo”. Te explico: Lilí de tres años, disfrutaba su pan dulce con chocolate. Era un deleite verla remojar su pieza de pan en la taza espumeante y vaporosa. Sus ojos se abrían cada vez que ponía ese bocado en su paladar. De pronto…una desgracia. Justo antes de morder la pieza de pan, la mitad de ésta cayó en su blanco pantalón. La expresión de Lilí cambió a preocupación, mientras de reojo intentaba ver si su mamá se había percatado de tan terrible situación. Todo iba bien hasta que la niña tomó una servilleta de la mesa y trató de tapar la evidencia. Ese movimiento la delató. ¡Mira qué hiciste! -le reprochó su mamá. ¡Eres una cochina! Ahora para que aprendas ya no comes más. A Lilí se le llenaron sus ojitos de lágrimas mientras cubría su pequeño rostro lleno de culpa y temor. Hechos como este, nos marcan a diario en nuestras vidas. Como Lilí, hemos aprendido de memoria que somos culpables. Así lo aprendimos y seguramente así lo transmitimos a nuestros hijos. Hace tiempo supe que la culpa (como la conocemos) no existe. Déjame explicarte. Existen dos tipos de culpa:

* 1.Cuando haces algo con la intención deliberada de dañar a alguien. Después de esto, experimentamos culpa y remordimiento. Esta es una culpa real y dependiendo de la gravedad del daño será la consecuencia.
* 2.La culpa usada como una herramienta social para ser manipulados. Mientras nos comportamos de acuerdo a las reglas sociales y familiares, somos valorados. Pero no hacerlo, nos hace culpables y nuestro castigo va del desprecio a la humillación. Una parte de nuestra autoestima y nuestro valor son destruidos. Y aprendemos a comportarnos de cierta manera con tal de ser aceptados y sobrevivir. Esta es una culpa irreal y cruel basada en la dependencia.

En el caso de Lilí, estar limpia le aseguraba el amor de mamá. Y al no cumplir su expectativa fue juzgada y rechazada. El sentimiento de culpa (vergüenza) por ser “cochina” podría marcar una dependencia en su vida. Si ser “cochina” es malo, entonces, ser limpia es bueno. Limpia = perfección = amor. Cuando soy limpia me quieren. Y así nacen las dependencias, por ejemplo, a usar máscaras. Usamos la máscara de la “perfección” para ser aceptados por otros. Entonces tratamos de lucir siempre impecables, ser inteligentes, ricos o tener familias perfectas, etc. Y hacemos cosas, a veces riesgosas, por demostrar ser perfectos y aceptables. Seguramente, a muchos de nosotros se nos inculcaron valores respetables, (como la limpieza) pero de una forma errónea. Ser humillados por no cumplir los estándares de perfección de alguien es doloroso. Nos han dicho que la culpa nos ayuda a reflexionar. Sin embargo, ser juzgados por no cumplir las expectativas de terceros bloquea nuestra mente suprimiendo nuestra capacidad de tomar decisiones independientes. La culpa (dependiente) más que una herramienta de reflexión es un castigo emocional que nos lastima y limita nuestra capacidad de ver oportunidades para crecer. Así, la culpa dependiente tiene que ver con sentirme avergonzado por no haber llenado las expectativas “razonables” de otra persona.

Aprender de los errores es sano, pero la culpa por dependencia es malsana e inútil. Para darle next! a la culpa, puedes comenzar con alguno de estas tres sugerencias: 1. Acepta cosas que tú has elegido aún si sabes que puedan disgustar a otros. 2.Haz una lista de todas las “maldades” que has hecho en tu vida y cúlpate por cada una según su gravedad; verás que al final de tu martirio, el presente sigue siendo el mismo y tu culpabilidad es una actividad desperdiciada. 3. Enseña a quienes tratan de manipularte con la culpa que puedes afrontar las desilusiones que les cause tu comportamiento. ¿Cómo?, no dejando de hacer lo que te gusta aunque seas juzgado. No tengas miedo, dale next! a la culpa y toma las riendas de tu vida. Porque al final, ¡tú te lo mereces!

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